Desde el oteador que tu iris me ha engendrado,atravieso tierras pobladas de presagios.
Reconozco amatistas en tu destreza.Te huelo frutos que compones atrevido de señales,permanente,incalculable.
Tripulante de asfaltos.Se te ve la luz por los ojos.
Ingrávidas trovas me infiltras,insurrecto dipsómano de disyuntivas.
Estallas tu dinamita cual soplo de vendaval congelado por insomnios.
Y te adivino tormentos abrumadores en las noches en las que no sabes alcanzarte la orilla.
Lo tuyo es orquesta planetaria de súbitos influjos en la fraternidad de la compenetración.
Me desbordas en magnético encanto.
¡Qué de solemnes credos se te asoman a la cima inalcanzable del esbozo infalible!
Prófugo de mandatos,te retratas apátrida de pautas.
Bizarro alborotador:tu combate,licor que sabe a desenfrenos,se precipita en despeñadero.
martes, 19 de enero de 2010
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