martes, 19 de enero de 2010

¡Cómo sonrieron todas mis vidas al recibir noticias tuyas!
Andaban jugando,en este mi hogar,nuestro laberinto azul.
Rodeadas de fantasmas que en la noche se nos presentan como múltiples caminos,cada una de mis almas emprenden cada día al amanecer una travesía única,meciéndose en el sí y no de las olas-duda,deciden una vez más,nadar hacia el horizonte más confuso.Mi alma tres,siendo aire,sintióse pesada.Descansó de ella.
Rescatando la calma pues sólo en ella uno se es,prosiguió.
En su viaje-día bailó con la fantasía,se abrazó a la ilusión.Se desnudó en errores,se depiló de incoherencias,se bañó en pureza,se calzó de tolerancia,vistiéndose con la verdad,lució un sencillo peinado de comprensión.Sin maquillaje.Despacito,muy despacio,pues no hay prisa en la eternidad.
Lágrimas se deslizan por el telón del mundo,un universo de mariposas elevan el alma de los hombres,escurriéndose entre las grietas de la debilidad con tanto sigilo como cuando el universo se encoge cuando alguien sueña.
Alma tres,alma de tres.
¡Que mueran los miedos,que viva la inteligencia!
Un guiño...y en el horizonte,el hogar.
Mi hogar siempre con vistas al horizonte.
Desde este laberinto azul un último pensamiento te dedico.
Un deseo:No te me mueras nunca.Uno desea.Hermana.De todas las vidas eligo la que vivo contigo.

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