Querida aliada de las grafemas:
Palpitan voces de nuestra magia.
Oculto en el pandemónium de ilusorios añicos dicta la Verdad nuestra sentencia.
¡Qué familiares,amiga,se me antojan nuestros desvelos!
¡Cuántos ecos nos invocan nuestros espectros!
Y aunque nuestras quimeras se hayan de quedar en el desván de los desprecios,viva por siempre,en el mundo de las palabras extraviadas,la que es nuestra ciudad,ciudad incurable,ciudad tullida:La urbe del fragmento.
En tu recuerdo,amado lirio empíreo,me acurruco.
jueves, 31 de diciembre de 2009
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