Amiga mía,
y después de la tormenta... viene la neumonía de pies, que descalzos no podrán correr durante un buen tiempo por consejo médico, esperemos que a la prisa no le dé un ataque de ansiedad ante la noticia.
Yo considero haber salido bien parada, únicamente estornudan de vez en cuando mis ideas, algún vómito de palabras mal digeridas y frío en el cuello y oídos, lo cual me supone en primer lugar, sentirme rígida por lo que no puedo girar la cabeza, condenada a mirar al frente y en segundo lugar, mayor sensibilidad a la insensibilidad, no veas cómo hieren mis tímpanos, lo absurdo, lo cruel, lo falso y la osadía que les acompaña.
Hoy en la consulta me han recetado muchas horas de sueño, si puede ser, mientras esté despierta, bastante calor en mi corazón para que deshiele mi congelación y una dieta muy estricta, ólo puedo comer papel y lápiz.
Sin más y esperando que la tormenta la haya acariciado, me despido con besos congestionados.
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