Este folio-memoria en blanco espera paciente cada noche a que le mire por si me decido, y por ello, por el regalo de su infinita paciencia además de conseguir que odie los cumpleaños, consigue impacientarme.
Y tras cada noche, que es cuando empieza mi vida, acaba cada día, en donde dormida, respiro.
Mi memoria, una noche eterna y este puto folio en blanco, mi faro.
Y por el momento sólo de vez en cuando, más en cuándo que de vez, comienza mi balanceo.
Amiga, y tú piensas que tiemblas...qué equivocada estás, no eres tú la que tiembla, si no el mundo por la expectación de las palabras que puedan surgir de ti. Cuánto vómito de vida con olor a algodón de azúcar, regalas a este circo de vida...y te envidio nunca tanto como te amo, hermana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario