Entre calcetines mal avenidos, marioneta se acurruca.
Su palacio, un armario repleto de perchas en las que ahorcadas se hallan las vidas que no vivió.
Quiere ser lazarillo de su propio destino.
Ansía ser mano de su cuerpo de trapo, pero solo existen unos dedos que pintan y no son los suyos, aun así siempre hace el intento del trazo. Garabatos indescifrables en un firmamento de analfabetos de alma.
Hace el intento de la palabra, mas siempre en el manuscrito del silencio. Un momento de silencio bostezó en el tráfico de ruido. Y allí, donde las flechas indicaban caminos contrarios, surgió la palabra. Y allí, sin saber si callar o pronunciarse. Y allí, sin que nadie le enseñara a andar ni a pararse, está la palabra, dejando de ser palabra.
La voz no existe cuando la palabra ha muerto. Y continuo, y continuo.
Diccionario de sentencias. Sobre lo marchitado, el intento.
Lo nuestro, lo q no es tuyo ni mío.
Lo que no pertenece a tus sueños ni a los míos.
Lo que no tiene ni voz, ni nombre, ni olor, ni llanto.
Lo que no eres tú, lo que no soy yo. Lo que no es un nos. Lo nuestro.
Mutilada, así se creó.
Yo, lo aún no inventado.
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